viernes, 14 de agosto de 2015

Los utópicos amantes retorcidos.

Érase una vez, un día, una eternidad temporal. 
Dos sujetos cual es desconocido su origen. seres tan diferentes e iguales que explotan, explotan de amor, odio, rabia, cariño, gustos y disgustos. 
Ella, una cosa curiosa, llamativa y enigmática. una amalgama de sensaciones interminables, deseada e insoportable. Una viuda negra y ángel, una dulce arpía.
Él, caja de Pandora al averno, imperturbable, perfecto en su imperfección absoluta, sumido en su mundo individual. Voz desconcertante, que embelesa, segura y profunda, tan profunda que te envuelve en ella. 
El señor que nada lo iguala junto a la dama que alza la voz.
Se encuentran, se observan, detienen un segundo el tiempo. No se percatan de lo que llegase a pasar. No creen su realidad, solo se extravían entre si, desechan el pensar. desvanecidos sus orgullos, principios y banalidades... entra en juego lo carnal. Los cuerpos se intercambian con sus almas, se devoran entre si, se alimentan de energía, de caricias, de sudor, de pieles en calor. 
Fluidos y gemidos toman contacto, uno enloquece con su aroma, la otra no para de percibir, de tocar, de apreciar a su igual. 
-Te beso, me lames, te rozo, me muerdes, te abrazo y me miras fijamente, te miro y tú me analizas, repito tus andanzas me recorres completa. ¡Me alteras! 
Dificultosa pobre chica, quiere escapar de su control pero el siempre se interpone, no se rinde, ella disfruta pero necesita más y más, la paz entre el placer no es suficiente, su salvajismo natural la llama...
Lucha de pecados, combate de satisfacción, ella contra él, frente, junto, ya hasta el punto que nada se diferencia, enmarañados dos bestias ya son una sola.
El mal y la lujuria definen esta larga noche sin final.
Los amantas disparejos en su nido de sexo.
Delicado, múltiple, pasional, espiritual, una conexión salvaje y de otra variedad... más sexo de aquellos. 
Una unión que no podrás igualar...

miércoles, 18 de febrero de 2015

El seductor del saxofón

Sentada en el escritorio, el mismo y aburrido escritorio de madera de segunda mano, con los brazos cruzados sobre él, resignada a la rutina torturante de cada noche somnolienta. Esperando una fantasía que me consuma y rescate de esta habitación gris, cuadrada y sin esplendor que se agota momento a momento, sumida bajo la oscuridad de la realidad... vacilando entre el teclado y la mano oprimiendo el mouse sobre las mismas páginas de siempre, vagando por internet te descubro; Monarca de la sensualidad, de las melodías descomunales cuales poseen una fragilidad potente y sin igual, genio del saxofón y esta música que hipnotiza mi razón.  
Con la mirada de la mente observo tus dedos mágicos utilizando tal artefacto, maquinilla creadora de tonalidades penetrantes. La siento recorriendo cada región de mi figura, accediendo lentamente rozando mi esencia, exhalas arte por borbotones mientras seduces las ideas que fluyen rodeándome, aprisionando, acosando mis oídos, das vuelta mi cabeza y solo veo seda, calidez y vapor exuberante, curvas y tentación constante.  
Acaricio mis labios imaginando tu entidad atravesando la penumbra, abordando mi espíritu tan delicado y detallista, saboreo tu talento, devoro como la fiera que me gobierna, tus notas, tus silencios, la armonía que me ataca y conquista. En medio del instrumento y el genio, mi boca se posa abrazando el fulgor, iluminada por tu calor, se apodera de mi ser este beso peculiar recorriendo tu interior ardiente... concretemos tal acto carnal, más que ello, astral, secando nuestra mutua incitación.   
Provócame eternamente demonio del jazz, malévolo creador de belleza culposa, mancha mi inocencia, húrtala junto a mi juicio, súmeme en un sueño erótico de jamás acabar...  
¡Embelesa mis sentidos, músico seductor, melenudo del pecado, ángel con cuernos de diablo!