miércoles, 19 de marzo de 2014

Perecer bajo tus manos mortales

Entre bosques hechizados, tenebrosos y maravillosos, a través de enredaderas de seda por arañas ancianas, sobre pétalos marchitos y afligidos, dentro de aguas y lagos profundos, e inimaginables, rodeado de música natural, grillos, búhos, pajarillos y lagartos, una sinfonía astral, mágica, animal... Se distingue única y clara, bella y sin igual, la vos más exquisita y perfecta que habrá de existir, dulce, fina y fresca, el cantar de un ángel terrenal que hipnotiza con su presencia.
Oh ninfa, criatura espiritual utópica que se cruza en mis sueños conscientes, no decidas mi Infortunio, si abres tus ojos moriré inmediatamente de amor tras tu vista sensual e intensa la cual cometerá mi perdición, tu boca de rubíes, perlas cuales dientes, lunas grisáceas cristalinas ocupan tu mirada. Las flores se ponen de acuerdo para vestir entre hojas y colores tu magnifico cuerpo de mármol, poderoso y pálido, mientras las hortensias se posan por tu rostro y colorean delicadamente tus mejillas, cuando aparece de pronto una rosa espinada, entre sangre y rojo potente, sus lágrimas de roció dan pinceladas suaves sobre tus labios fríos. Despiertas de tu narcosis interminable, surges desde el paraíso inhumano, danzando por jardines verdes, revolcándote por la yerba sana, jugueteando con los insectos y las hadas, inocente, pura e ingenua, plantas tu sonrisita tierna, infantil y tuya, solo tuya en los recuerdos en proceso de los recién nacidos.
No escapes, nunca huyas, presa de esta dimensión legendaria, si tan solo pisas la tierra sin vida de esos seres despiadados, egoístas y crueles esos bastardos, en la demencia y soledad eterna estarás destinada, extraviada, corriente serás, junto a una maldición viva en culpa de ellos, tu peor agonía.
Autodestrucción absoluta, nunca oses besar carne ordinaria, no entregues tu corazón a quien nace y perece en el polvo. En sus manos serás como una frágil porcelana cual con facilidad romperán sin remordimiento alguno.
Cuidado con los hombres amargos…

lunes, 17 de marzo de 2014

Mi amante fantasma.

Apreciemos ese momento de tal manera que el espacio y  nuestro alrededor queden vacíos, que dentro de él se encuentren solo nuestras dos figuras interactuando y nada más, olvidada la realidad por un momento. Róbame el aliento, consume mis suspiros, arráncame cada beso como si nuestro fin se aprontara, no hay más espera, vivamos el ahora entre carne y alma, sensaciones y pieles, provocando mis poros, el sudor y mis sentidos se confabulan con tus intensiones. Arrímate a mis caderas como si de ellas tu vida dependiera, disfruta reconociéndome intensamente, aprisiona mi cintura, cógela segura y tiernamente, convénceme entre la locura más infinita, riamos, charlemos, gritemos, lloremos.
Sensaciones múltiples desahogando mi sistema.
Muchos follan, otros fornican, varios evaden, también siguen la rutina, pero aquí, aquí sucede un acto de demencia sensual, amor mortal, unión mística entre par de chiflados felices, atolondrados cuyo propósito   es alcanzar la esencia del otro, penetrar sus corazones cuales caricias mesan sus gemidos y estallen cada placer latente sobre sus pechos, decidiéndote entre mis muslos, subes y alimentas tu lengua inquieta atravesando mi interior exhausto y confundido, emanando éxtasis hacia tu animal profundo devoras mi lujuria amándome de las maneras que tu tan solo conoces, como ningún otro.
Mírame, analízame, permíteme la imprudencia de perderme un instante por tu mirada, deja que cometa este egoísmo individual de gozarte pasivamente, inmóvil deseo contemplarte para apaciguar mis caprichos.
Háblame si, deja escapar de tus labios alguna frasecita de esas que me hechizan, que me animan, que me amarran cada vez más a tu recuerdo, transforma tus palabras en poesía pura que enamore mis oídos, fusiona tu vos con tus manos y hazme el amor con la boca.
Perfórame el sentimiento con dulzura y abrazos.


Solo atrévete a lo que ningún otro pudo, viajar  a un mundo paralelo a este, ni te imaginas la perfección que sería tan solo distraerme de mi realidad, en una dimensión desconocida de mi cabeza donde los segundos sean momentos eternos y tan solo divisarte y percibirte me alivien el corazón y envuelvan mi mente.