Llorar, sufrir, destrozar, golpear, aniquilar,
sentir trisado mi interior, volver idéntica la realidad deseo, la rabia me
consume, el dolor me invade, fuerte debo ser, cada día de mi existencia fue
así, mi corazón lleno de llagas podrá llegar a encontrarse, mas nunca quebrarlo
debo, mi alma intacta quedara, superar las trampas de mi destino incierto haré
a como dé lugar, arrepentimientos basura fuera estarán, adiós a la podredumbre.
Si es necesario tejer una capa de anti héroe, frió
y sin sentidos, será mi cometido de cada noche.
Momentos me siento como un pequeño duendecillo,
indefenso, débil, horripilante a los ojos de los incrédulos viviendo en la
igualdad enjuiciadora... sólito y desprotegido entre la selva de cemento,
buscando cobijo por mal camino, llega el día de sueños reales, donde cojo la
espada de grandeza y asciendo hasta los cielos, valiente y poderoso, ya los
corrientes no me acosaran.
Iré tras medusa, tras la mortal dama de las
serpientes, frente a ella colocada sin titubear, fija y firme, dispuesta, me
enredare entre sus redes, su sensualidad me hechiza, esperando su letal mirada,
percibo sus ojos sobre mi figura, cuenta no me doy, y ya en piedra resistente,
helada e impenetrable eh sido, distorsionada mas ese centro blando y oculto, de
cual a todos apartare para surgir.
Míseros, atolondrados, lamentables seres de
pesadilla. No duermo más, preparada ante todas las posibilidades en su acecho
estoy vigilante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario